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martes, 18 de octubre de 2016

TODOS SOMOS SUJETOS DE DERECHOS


Mañana 19 de Octubre se desarrollara el primer taller del ciclo de talleres "Caja de herramientas de Derechos humanos para jóvenes", para jóvenes en conflicto con la ley penal en Bº Castañares dictado por miembros del Programa de Desarrollo Territorial.

Este taller se desarrollará en el Penal Juvenil de Menores ubicado en Bº Castañares y está destinado a
Jóvenes en situación de vulneración social, jóvenes en conflicto con la Ley Penal, Instituciones Barriales y Organizaciones Sociales.

El objetivo general es Fortalecer a jóvenes en la identificación de derechos económicos, sociales y culturales y en la prevención de violencia de género. Ademas de acercar una “caja de herramientas” para la reflexión y gestión de derechos entre jóvenes, Que los jóvenes sean capaces de visibilizar pautas de comportamientos nocivas para sí misma, su familia y el contexto social, problematizar el concepto de “transgresión social” como valor y herramienta de emancipación entre los jóvenes, incentivando el uso de la reflexión y la desestimación de todos los prejuicios, como verdadera “transgresión de la inteligencia”. Que los jóvenes desarrollen habilidades y estrategias para superar la discriminación y los prejuicios que sobre ellos operan

Los autores de este taller serán Mariano Ferreira, Carlos Guardo, Rubén Darío Ovando y Guillermo Gomez quienes provienen de experiencias territoriales y de incidencia en hogares de protección a jóvenes en conflicto con la ley penal. Han sido dinamizadores en estrecho contacto con jóvenes.

Desde 2012 el Programa de Desarrollo Territorial implementa una línea de acción específica para varones con el objeto de reducir la violencia de género y promocionar la salud sexual y reproductiva.

Para esta línea de trabajo, cada año se busca incrementar la diversidad de actores a los cuales llegar, para promover pautas de comportamiento que desestiman el machismo entre los varones, de modo tal de recuperar sus voces sumándolas a la lucha contra el machismo, la violencia de género y la discriminación hacia la mujer y sobre identidades genéricas no hegemónicas.

En este contexto este taller aportará al trabajo de inclusión que pueden hacer las instituciones en las que transitan jóvenes en conflicto con la ley.

 

viernes, 20 de septiembre de 2013

Democracia participativa y DD.HH.: Sus relaciones con la comunidad, la economía y la seguridad


En el Instituto María del Rosario de San Nicolás, el Programa de Desarrollo Territorial participó y colaboró, en el día de ayer, en la jornada nacional “ESCUELA, FAMILIA Y COMUNIDAD”; los ejes propuestos fueron: “Mitos de la pobreza” y “¿Qué entendemos por Seguridad?”


En relación a los objetivos propuestos en la jornada “ESCUELA FAMILIA Y COMUNIDAD”, realizada en forma simultánea en todo el país, el Programa de Desarrollo Territorial, del Ministerio de Seguridad de la provincia de Salta, participó en el encuentro organizado por el Instituto Nº 8063 María del Rosario de San Nicolás para el abordaje de temáticas atinentes a la jornada nacional; la consigna: “la prioridad es el otro”.

La participación fue tanto de docentes como de alumnos.
Desarrollados por Eduardo Javier Sanchez Vedelago (economista) y Julieta Ruth Rivera (antropóloga), miembros del Programa de Desarrollo Territorial, los temas y actividades planteados propusieron incentivar la apertura de un espacio de diálogo y discusión creativa en la comunidad educativa referida a los DDHH y sus interrelaciones con la economía y la seguridad en la democracia participativa.

Inicialmente, Eduardo Sanchez presentó a los alumnos y docentes una serie de discursos que fueron planteándose a modo de verdades absolutas (y con predominio en las épocas de auge de  economías ortodoxas de mercado) en los rumbos que los modelos económicos nacionales (en Argentina, pero en toda América Latina también) debían asumir y que mantenían por finalidad –subyacente– la concentración de los ingresos producidos en pocos actores económicos y la relegación a una pobreza atroz de grandes mayorías; sosteniendo esquemas de desigualdades indignantes y basándose en un esquema argumentativo inverosímil y moralmente brutal: “la culpa de la pobreza es de los pobres”.  

Es así que Sanchez desarrolló cinco “mitos de la pobreza”:

1.       El mito de la pobreza como fatalidad inexorable: “pobres hubo y habrá siempre”.
2.       El mito de que la responsabilidad de la pobreza es de los pobres.
3.       El mito de la oposición entre “dar el pescado” y “enseñar a pescar”.
4.       El mito que intenta exculpar de toda responsabilidad a la sociedad: “y yo, ¿qué tengo que ver?”
5.       La desigualdad no afecta mayormente al crecimiento; es un tema menor.

Por su parte, la antropóloga Rivera abordó a los Derechos Humanos, desde sus múltiples acepciones,  su incidencia política y la importancia de reconocer a los Derechos Humanos.

Seguidamente, Rivera desarrolló las nociones de ‘seguridad’, estableciendo las diferencias entre esquemas de seguridad pública y modelos de seguridad ciudadana. “La seguridad debe orientarse  a crear condiciones para el ejercicio de aquellos derechos, analizando las conflictividades sociales y violentas que pueden obstaculizar o poner en tela de juicio el ejercicio efectivo de esos derechos”, definió en su exposición la antropóloga.

Respecto a los objetivos que un modelo de seguridad debe necesariamente adoptar, Rivera manifestó que “no todo es ‘más policías’; la seguridad debe orientarse a crear condiciones para el ejercicio pleno de los derechos ciudadanos, analizando las conflictividades sociales y violentas que pueden obstaculizar o poner en tela de juicio el ejercicio efectivo de esos derechos”.

Luego de las exposiciones de los integrantes del Programa de Desarrollo Territorial, alumnos y docentes conformaron grupos para la lectura de un artículo periodístico relacionado a las temáticas expuestas y se procedió a la puesta en común de las consideraciones grupales.

A la prof. Carmen Rosa Martín, rectora de la institución, muchas gracias por la invitación y el reconocimiento.

Aquí el álbum con todas las imágenes, click sobre el mismo para verlas:

2013-09-19 Jornada ESCUELA,FAMILIA Y COMUNIDAD - Inst. San Nicolás



Adjuntamos aquí parte del material expuesto:

martes, 17 de septiembre de 2013

Movimiento obrero y seguridad ciudadana


Se trata de un nuevo encuentro del ciclo de debates y charlas, iniciativa del Programa de Desarrollo Territorial: "Ciencias Sociales y Seguridad. Debates necesarios para la inclusión y la participación ciudadana"


El próximo miércoles 18 del corriente mes, desde 9.30 a 12.30 Hs, en la Sala de reuniones del Ministerio de Seguridad, anexo Balcarce 388, se llevará a cabo  un nuevo encuentro del ciclo de charlas “Ciencias Sociales y Seguridad. Debates necesarios para la inclusión y la participación ciudadana”, organizado por el Programa de Desarrollo Territorial, del ministerio de Seguridad de la provincia de Salta. Estos encuentros  tienen por objetivos: 1.-la discusión, reflexión, debate de diversos temas estrechamente vinculados con el concepto de seguridad como un derecho dentro del contexto sociocultural salteño; y 2.- la creación de vínculos cercanos entre algunas acciones desarrolladas por este ministerio y la comunidad próxima. Es así que se invita a participar a diferentes profesionales y actores sociales que brindan sus impresiones y experiencias, las cuales son  incorporadas desde una concepción donde los conocimientos y la intelectualidad  son acompañadas de cerca con la incorporación real de lo que la gente efectivamente hace en su vida cotidiana.

Este nuevo encuentro abordará las interrelaciones entre el movimiento obrero y la seguridad ciudadana, intentando develar cómo las luchas por los derechos laborales han sido entendidas por el poder económico y político como amenazas para el status quo, siendo reprimidas en gran medida por la fuerza pública generalmente de manera violenta (la Semana Trágica en 1910, por ejemplo). El desafío es entender de qué manera se reconfiguran esas relaciones a partir de las transformaciones en materia de derechos experimentados a partir de 2003 y preguntarnos cuáles son los objetivos y métodos de demanda laborales que emergen  como  también las nuevas identidades trabajadoras que son atravesadas por el género, la sexualidad, la etnia, etcétera. Por otra parte es interesante indagar sobre cuál es la posición que deben asumir las fuerzas de seguridad y policías frente a las demandas laborales a partir de la consideración que la seguridad debe orientarse a crear condiciones para el ejercicio de todos los derechos, analizando las conflictividades sociales que pueden obstaculizar o poner en tela de juicio el ejercicio efectivo de esos derechos (Seguridad y DDHH, 2012).

El programa sugerido tratará  sobre:
1.     ¿Qué se entiende por  trabajo/trabajar? Concepciones y fisuras en este siglo.
2.     Los derechos de los y las trabajadores/as como amenazas o posibilidades de       transformaciones. El rol del Estado y sus agencias de seguridad.
3.     Nuevas(?)identidades laborales: estrategias para subvertir vulnerabilidades.
4.    Modelos sindicales y modelos de seguridad: la criminalización de las protestas sociales vs. los DDHH.

Entre lxs invitadxs se contará con la presencia de la Sra. Sandra Rufino(AMMAR-Salta), el Sr. Alejandro Wardi (ADP)y el Sr. Agustín Puppi(historiador), además de los y las integrantes del equipo del Programa de Desarrollo Territorial, de la Asociación Dr. Miguel Ragone e interesados de otras organizaciones en la problemática planteada.

Incluimos aquí vínculos directos sobre encuentros desarrollados anteriormente:

Seguridad y derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo:   
http://plandesarrolloterritorial.blogspot.com.ar/2013/08/seguridad-y-derecho-de-la-mujer-decidir.html


Debatir la representatividad policial:
http://plandesarrolloterritorial.blogspot.com.ar/2013/08/la-policia-debe-ser-reformada.html

jueves, 29 de agosto de 2013

Debatir la representatividad policial

En el marco de una nueva jornada de debate y capacitación del ciclo “Ciencias Sociales y Seguridad: Debates necesarios para la inclusión y la participación”, se abordaron en esta oportunidad los modos de estructuración de las instituciones de seguridad, en términos de instrucción, formación y ejercicio de la labor de sus miembros; se cuestionaron las estrechas posibilidades de representatividad que dentro de la institución ellos poseen, y se reflexionó sobre las repercusiones que en la vida personal de los agentes y ex agentes estos asuntos generan. 

Con la participación de Hugo Aillón, comisario (r) de la Policía de Salta, Paulino Escalada, oficial (r) del servicio penitenciario de la provincia de Salta, Pedro Guillermo Barboza, agente (r) de la Policía de Salta y el sociólogo Marcelo Ibarra, se realizó en el día de ayer un nuevo encuentro del ciclo “Ciencias Sociales y Seguridad: Debates necesarios para la inclusión y la participación ciudadana”, espacio de capacitación y debate, instituido por el Programa de Desarrollo Territorial del Ministerio de Seguridad de la provincia, para el tratamiento de temáticas que atañen a la seguridad analizadas desde la óptica de las ciencias sociales. En sala de reuniones de la sede del Ministerio de Seguridad, sito en calle Balcarce nº 388, se abordaron en el día de ayer cuestiones intrínsecas a la conformación de las fuerzas de seguridad en tanto instituciones públicas y de intervención política (por tanto, de direccionamiento político), los ordenamientos normativos que rigen en las mismas; sus modos de jerarquización, aleccionamientos y bases de formación que imparten para con sus miembros y qué implicancias, directas o indirectas, ejercen estas dinámicas institucionales –con objetivos determinados pero con efectos no medibles– en la vida ciudadana (y colectiva) y en la integridad personal del trabajador de la seguridad. Por ello, se reflexionó sobre la institución policial y la vida policial con enfoques experimentales de integrantes, ya retirados, de las instituciones de seguridad de la provincia, con el aporte de vivencias directas; y la contribución, desde la sociología, del investigador en temáticas que atañen a la seguridad e integrante del Acuerdo de Seguridad Democrática, Lic. Marcelo Ibarra.

Hugo Aillón, además de haber prestado servicio como comisario de la Policía de la provincia, actualmente es presidente de la Fundación Fraternidad Policial y Penitenciaria y compartió con los miembros del Programa de Desarrollo las acciones que la fundación desarrolla en pos de la reivindicación de la dignificación del personal policial y penitenciario como trabajadores, proponiendo e impulsando la sindicalización de los integrantes de la seguridad pública y bregando por el refuerzo de la representatividad de la voz policial en relación a los derechos del policía dentro de las instituciones. La fundación que preside Aillón, además, sostiene la necesidad de la consolidación de los derechos del policía como sere humano y miembros de la sociedad civil, rompiendo con la dicotomía o disociación policía – ciudadano.


En su intervención y trazando ciertos paralelismos con la situación actual de la policía, explicó los modos de ingreso de los aspirantes a la institución policial y los requerimientos que estos debían verificar en forma previa a su inserción en la institución. El comisario retirado comentó que ingresó a la institución en el año 1976 y aseguró que “por aquel entonces la policía no tenía una formación profesional, y de hecho aún tampoco la tiene, ya que los requisitos eran mínimos”. Reveló que un aspirante para ingresar sólo debía tener aprobado hasta séptimo año del colegio y haber cumplido la edad de 18 años. Manifestó que la causa del bajo nivel de estudios exigido a los aspirantes radicaba en que “los estudios no eran algo muy importante, debido a que lo que más se exigía antes era soportar un cierto rigor o ritmo dentro de la institución, para lograr (en el aspirante) una férrea disciplina, porque lo que se pretendía en ese momento era formar una disciplina muy marcada para formar al oficial como una persona con ‘capacidades de mando’”. Explicó, en ese sentido, que la exigencia mayor se relacionaba con el acondicionamiento físico de los agentes, relegando la posibilidad de formación educativa o intelectual (más trascendental aún) a un plano de “mínima importancia”.

Ahondando en los modos de ingreso de los aspirantes y los tipos de formación que recibían en la institución, Aillón señaló los beneficios que algunos aspirantes obtenían por el contacto o la vinculación con personas de sustancial poder político o económico y la diferencia que significó en estos términos la apertura e iniciación de la Escuela de Cadetes. “Cuando yo ingresé a la Fuerza no existía Escuela de Cadetes, entonces los oficiales eran formados de distinta manera; en forma política. A veces por tener alguna relación con personas de poder económico o político podían ingresar (los aspirantes) fácilmente a la Fuerza y hacer una ‘rápida’ carrera dentro de la institución”.

Seguidamente, el comisario retirado admitió convencida y comprometidamente en que “para que la policía avance definitivamente hay que hablar de democratización de la institución y de los derechos de los policías, para que el personal policial sea también un personal que viva plenamente los derechos humanos”.

Confirmó, también, que “el poder político siempre, incluso hoy en día, supo ingresar a la institución policial y ocupar lugares jerárquicos y dirigenciales importantes a nivel decisional”. Explicó, además, que “la intromisión del poder político, pero también del poder económico, ocasionó la persistencia y la profundización de las arbitrariedades y las injusticias generando conflictos al personal (policial): ascensos que no correspondían, camarillas que se separaban (…)”. 

Finalmente, el ex comisario destacó con certeza y firmeza que para lograr una democratización de las Fuerzas de seguridad, donde el respeto por los derechos humanos de los trabajadores de la seguridad pública tenga una preeminencia que a posteriori también manifieste su reproducción en el ejercicio del accionar policial y propiciando una apertura hacia la ciudadanía, “la policía debe ser reformada”. 

Respecto a lo manifestado por Aillón, Fernando Pequeño Ragone sostuvo que “hay una relación entre el poder político informal que la ciudadanía no conoce, que no se discute, que no se debate y que es fundamental en la conducción de la policía”. “Debemos necesariamente poner en la agenda de debate político estos temas y discutirlos”, agregó el actual candidato a diputado provincial por el movimiento La Ragone y FREJUVI. 

Por su parte, el sociólogo Ibarra se refirió a algunos avances en materia de normativas legales que intentaron brindar mejoras en términos de institucionalidad a las Fuerzas de seguridad y que configuraron un marco novedoso a nivel legal pero que, sin embargo, para el sociólogo “no logran materializarse o concretarse realmente hacia un marco normativo y legal que atienda las problemáticas de inseguridad pública, de desigualdad, de vulneración de derechos; de perpetración y vulneración desde el propio Estado a los derechos de la propia ciudadanía”. “Se trata de una diferencia muy grande entre las reformas, los propósitos de las reformas y lo que sucede en la realidad; efectos conocidos de un esquema político que sólo asume o dimensiona a la seguridad en términos jurídicos”, agregó Ibarra.



En este sentido, Pequeño Ragone intervino asegurando que “lamentablemente esta tensión entre cambio cultural y cambio de la ley, me parece que opera en los funcionarios políticos, que en su gran mayoría están formados en el derecho, como una conceptualización de especie de panacea de la ley, que todo lo ordena y todo lo resuelve”. Reflexionando sobre los efectos políticos que las nociones exclusivamente jurídico-normativas acarrean sobre problemáticas en donde las dimensiones sociales, y por tanto el estudio desde las bases de las ciencias sociales, quedan excluidas de la “practicidad”, en términos de reparos o soluciones concretas y efectivas (siendo, paradójicamente, la dimensión social la esfera a partir de la cual el derecho debe accionar su marco normativo, de ordenamiento y regulación, y no en viceversa). 

Pequeño, también presidente de la Asociación Dr. Miguel Ragone reveló que, a su criterio, se trata de “un gran problema político que tenemos; en el cual, muchos de esos funcionarios sienten representar el partido justicialista, y no solamente que lo representan, sino que asumen que el Partido es de ellos”. Cuestionó estas tensiones que se generan en el Partido Justicialista a partir de las metodologías políticas de estos funcionarios, y que se efectivizan como una mampara que divide al justicialismo en dos sectores. Aseveró que su interés es “poder mostrar la tensión de esos justicialismos y poder mostrar quiénes están parados de cada lado; porque todavía sigue pendiente la cuestión de por qué hubo una parte del justicialismo que mató a Miguel Ragone y que exterminó al ragonismo”. 

Continuando su exposición, Ibarra consideró que sería positivo e importante “discutir sobre reformas a los modelos de reclutamiento y los modelos de formación policial”. En este sentido, explicó que “la forma de educación de la institución policial tiene una especificidad muy concreta, que es la seguridad pública; entonces es tan profundo el tema de la seguridad pública que no alcanza meramente con la adecuación de los contenidos curriculares en las Escuelas de Cadetes, por ejemplo, en asegurar un institución (policial) comprometida. Porque además hay un contexto que está marcando que la gente que allí está formándose, lo está por razones muy lejanas al sentido y la orientación de esa institución”.

Respecto a lo manifestado por Ibarra en torno a las mejoras que deberían efectivizarse en términos de formación educativa de los aspirantes y oficiales, Fernando Pequeño Ragone confirmó que presentará un proyecto de ley ya elaborado que contempla la creación de una Residencia Transdisciplinaria en Seguridad Pública. Según explicó Pequeño Ragone, la misma implicará tomar la experiencia de las residencias que hoy se implementan en el ámbito de Salud Pública (psiquiatría y psicología comunitaria, por ejemplo), pero pensadas para el campo de la seguridad pública, y con el objeto de que sus actores refuercen vínculos e interaccionen en forma menos fragmentada y más efectiva, y promoviendo el acceso de la ciudadanía en la participación del debate de diseño de las políticas públicas de seguridad.


Seguridad en Democracia

La seguridad (y por tanto, también la inseguridad) es un preocupación sensible y compleja, por cuanto no existe suficiente acuerdo entre el mundo político y el técnico (tanto el de los intelectuales como el de la conducción policial) sobre los enfoques y estrategias más aconsejables para abordar el delito y la violencia, el tipo y nivel de seguridad esperado o buscado y, menos aún, sobre el nivel de inseguridad que se puede tolerar: ¿a partir de qué nivel de seguridad-inseguridad resulta exigible políticas eficaces de contención de este problema?, ¿qué es “estar protegido” para un ciudadano? y ¿de qué? En este contexto, la interpretación y valoración de la función policial, así como las orientaciones del policiamiento, el rol de la sociedad civil o comunidad organizada en la construcción de mejores niveles de seguridad, las características de las políticas del sector y la forma de ejecutarlas deben considerarse facetas claves e ineludibles de la gestión pública en la materia, a la hora de diseñar, implementar y evaluar las políticas y estrategias policiales conducentes a contener la inseguridad, sus causas y sus consecuencias. 

La construcción de la seguridad de las personas, las formas de alcanzarla y garantizarla, debe poseer necesariamente un componente y un enfoque de análisis sociopolítico, y no solamente penal, legal o jurídico, para la gobernabilidad y estabilidad de las democracias. Este desafío debe enmarcarse, indudablemente, en una gestión de los gobernantes y legisladores inspirados en una visión de “seguridad en democracia”. 

La búsqueda de la seguridad debe ser coherente y complementaria con los propósitos del Estado y la Democracia, y esto no es más que el bien común. La búsqueda de seguridad debe ser funcional, entonces, a la creación de mejores condiciones para la realización humana, en un contexto social y político de pleno respeto de los derechos humanos de todos los miembros de la sociedad. El abordaje y la discusión de la seguridad debe asumirse como un problema de derechos, de bien ciudadano y de calidad de vida. 

Aquí el álbum con las imágenes de la jornada, click sobre el mismo para verlas:

2013-08-28 Capacitación y debate: Institución policial y vida policial

viernes, 23 de agosto de 2013

Seguridad y derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo

En el espacio de capacitación y debate del ciclo “Ciencias Sociales y Seguridad: Debates necesarios para la inclusión y la participación” se abordó en esta oportunidad, a partir de la investigación doctoral de la antropóloga Andrea Flores, la problemática del aborto y los obstáculos que se plantean en las discusiones en torno a él y a su despenalización; obstáculos nacidos de argumentos que desconocen el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo y que las muertes de muchas de ellas por las imposibilidades de acceso a un sistema de salud que contemple sus derechos es un serio problema que atañe, también, a la seguridad.



Con la participación de la doctora María Laura Postiglione (coordinadora de Mujeres de la Matria Latinoamericana), la doctora Graciela Abutt Carol (abogada del Foro de Mujeres), la licenciada Verónica Caliva (Fundación Entre Mujeres), y la compañera Romina Rade, actoras -todas ellas- territoriales involucradas en la problemática del aborto y comprometidas en la búsqueda de obtener soluciones efectivas para proteger los derechos a la salud de las mujeres, se realizó en el día de ayer el segundo encuentro del ciclo “Ciencias Sociales y Seguridad: Debates necesarios para la inclusión y la participación ciudadana”, espacio de capacitación y debate, instituido por el Programa de Desarrollo Territorial del Ministerio de Seguridad de la provincia, para el tratamiento de temáticas que atañen a la seguridad analizadas desde la óptica de las ciencias sociales. En sala de reuniones del susodicho Programa, sito en calle Balcarce nº 388, reflexionamos el pasado miércoles 21, a cerca de la configuración del acceso a la salud sexual y reproductiva como un derecho y una presencia en la agenda de la seguridad ya que esta no es un fin en sí mismo, sino la estrategia, la acción que desde el Estado, y a partir de la interacción entre sus agencias y la comunidad, debe motorizar para la generación de condiciones para el ejercicio pleno de todos los derechos. Analizamos, además, cómo intervienen y poseen incidencia las masculinidades como elemento constitutivo de ciertas interpretaciones sesgadas sobre los derechos sexuales de mujeres y varones.

Partiendo de su trabajo de investigación “La cuestión del aborto: entre las regulaciones biopolíticas y las prácticas de libertad”,  la antropóloga Flores abordó la problemática del aborto y el derecho de la mujer a decidir sobre la intimidad de su cuerpo, centrándose en el contexto espacial de la ciudad de Salta, deconstruyendo –con las herramientas de la antropología– discursos de grupos conservadores para vislumbrar cuáles son los objetivos que desde estos movimientos se plantean. Desarrolló, además, el concepto de “biopolítica” -autoría de Michael Focoult- mediante, ­­sobre las regulaciones en torno a los cuerpos de las mujeres en relación a la problemática del aborto; cómo fueron mutando a lo largo de la historia las  regulaciones del aparato Estatal por sobre el cuerpo y la natalidad (mortalidad) de las mujeres; expuso, además, la variabilidad (avances y retrocesos) de las legislaciones en el campo de la promoción de derechos de las mujeres para, finalmente, presentar y discutir el tracto histórico por el que los grupos feministas transitaron para el logro de conquistas a nivel legislativo y de agenda política, como así también los puntos en la reconstrucción del relato histórico que significaron represión, silenciamiento, muerte y exilio.

Foucault reconoce diversas formas de racionalidad política que articulan de manera específica los procedimientos encaminados a resolver el problema de "cómo gobernar" distinguiendo entre sociedades de soberanía, de disciplina y de seguridad. El biopoder emerge en el paso de las sociedades disciplinarias a las de seguridad como articulación de dos tecnologías: la anatomopolítica y la biopolítica. “El sexo es la ‘bisagra’ que articula los dos ejes a lo largo de los cuales se desarrolla la tecnología política de la vida”, explicó la antropóloga. “Se relaciona con el disciplinamiento del cuerpo (la domesticación, intensificación y distribución de sus fuerzas) y con la regulación de la población”, agregó. El sexo traduce tanto la "energía política" como el "vigor biológico" de una sociedad. No obstante, Foucault insiste en dejar de lado sexo y deseo a favor de la cuestión del uso de los placeres. Estos planteamientos de Foucault han sido problematizados por varias teóricas del feminismo. Por un lado, se denuncia el carácter masculinista de su retórica, el androcentrismo de su perspectiva y el pesimismo de su visión. Por otro, sirve de inspiración para llevar a cabo nuevos análisis de las tecnologías del cuerpo que ponen de manifiesto las diferencias específicas de género, así como la posibilidad de construir nuevos proyectos políticos a favor de la emancipación de las mujeres.

La noción de ‘biopolítica’ permite dar cuenta de las regulaciones en torno a los cuerpos de las mujeres en relación a la problemática del aborto: es en el momento que los procesos de natalidad y mortalidad entran en el campo de regulación del Estado que la práctica del aborto comienza a ser regulada, centrándose dichas regulaciones en el cuerpo de las mujeres.

Para Flores, el aborto entra al campo de regulaciones biopolíticas a partir de la emergencia del feto. “Aquí aparece la figura del feto como un elemento diferente de la mujer embarazada, como entidad autónoma, como una vida discernible de quien la gesta: un nuevo nacimiento. Así nace el feto como entidad ontológica, biológica y política”, reveló la antropóloga.

Reseña histórica (1960 – 2003)


Seguidamente, Flores mencionó las primeras legislaciones sobre el aborto en Europa que datan del siglo XIX y avanzó al contexto nacional de nuestro país, donde las primeras legislaciones (prohibiciones) se conocen de 1887 cuando fue sancionada la Ley Nº 1920  que aprueba el nuevo Código Penal que incorpora artículos referidos a la penalización del aborto sin excepciones tanto para quien practicara el aborto como para la mujer “que violentamente causare su aborto o consintiere que otra persona se lo cause”, quien sería “castigada con uno a tres años de prisión; y si lo hiciere por ocultar su deshonra, con el minimum de esta pena”.

Avanzando en la linealidad histórica nacional, la antropóloga citó algunos ‘hitos’ con raíz en la década de los ’60, cuando comienzan a ser visibilizadas las primeras manifestaciones públicas de la problemática a partir del emblemático caso de  Natividad Frías, que posteriormente sentaría precedentes legales en un fallo plenario de la justicia nacional que marcaría el rumbo con relación a los casos de aborto y a la situación penal de las mujeres víctimas de esa intervención, además de configurarse como hecho revelador para reflexionar sobre la disyuntiva entre cumplir con la ley y el secreto profesional. Alude Flores en su investigación en torno al caso:

 “La mujer urgida por la necesidad de asistencia médica a raíz de un aborto provocado por ella misma o por un tercero con su consentimiento, conforma una grave situación dilemática: o solicita el auxilio médico para conjurar el peligro en que se halla y entonces se expone a la denuncia del hecho (…) o resigna incluso a la posibilidad de perder la vida (...) Me refiero a la suprema garantía de que nadie puede ser obligado a declarar contra sí mismo, estampada en el art. 18 de la Constitución Nacional (…) La mera presencia ante el médico de la mujer autora o coautora de su propio aborto implica una autoacusación forzada por la necesidad impuesta por el instinto natural de la propia conservación, puesto que acude a él en demanda angustiosa de auxilio para su salud y su vida (…) Si nadie está obligado a declarar contra sí mismo -según derecho vigente- menos puede estarlo a sufrir las consecuencias de una autoacusación impuesta por necesidad insuperable…”.

Hacia la década de los ‘70 comienzan a emerger las primeras organizaciones feministas en la Argentina: hacia 1970 nace la Unión Feminista Argentina (UFA) y en 1972 el Movimiento de Liberación Feminista Argentina (MLF). Ambas organizaciones comienzan a replantearse la maternidad como destino y a enunciar el derecho al aborto.

Flores destaca en esta década, además, la firma de José López Rega, entonces ministro de Bienestar, de un decreto que disponía el control de la comercialización y venta de anticonceptivos, así como la prohibición del desarrollo de actividades directa o indirectamente destinadas al control de la natalidad. En este contexto es que la UFA hace circular un folleto en el que se expresa: “El embarazo no deseado es un modo de esclavitud. Basta de abortos clandestinos. Por la legalidad del aborto. Feminismo en marcha.”
Los volantes del MLF también presentaban consignas en este mismo sentido: “El patriarcado es el poder despótico de todos los varones sobre la mujeres. (…) El patriarcado se opone a que la mujer sea una persona, que la mujer elija la maternidad o la rechace.”

Ya llegada la democracia, retomadas y visibilizadas diversas luchas políticas, el 8 de marzo de 1984 las pancartas enarboladas por las feministas reclamaban: “Defendamos nuestros cuerpos y nuestras vidas. Basta de mercaderes de la medicina. Queremos parir y abortar sin riesgos. Maternidad libre y consciente. Despenalizar el aborto”, y sus cánticos exclamaban: “Aborto clandestino no es nuestro camino. Legalización es nuestra decisión.”

La antropóloga subraya en esta década el surgimiento de la Asociación de Trabajo y Estudio de la Mujer (ATEM), uno de los espacios más activos y prolíficos del movimiento feminista que retoma la tarea de construcción del campo donde el aborto es entendido en tanto derecho. Esta Comisión esgrime la consigna “Anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”, y elabora en 1990 un anteproyecto de ley sobre anticoncepción y aborto que “no sólo responde a una realidad social sino también se inscribe en que seamos [las mujeres] las que elaboremos las leyes que nos afectan directamente”, revela Flores.

Gentileza de la antropóloga Andrea Flores. Marcha de las militantes integrantes de ATEM en el año 1984.

Para Flores es en la década de los ’90 cuando “el aborto accede a la agenda política”. En 1994, el presidente Menem antes de convocar a la Convención Constituyente (para la reforma constitucional que le permitiría presentarse a la reelección en su cargo), propone la incorporación en la Constitución –aunque sin éxito– de un artículo que proclamase el derecho a la vida desde la concepción. No obstante, en el año 1998 se establece, vía decreto de presidencia, la fecha del ‘día del niño por nacer’ en nuestro país – convirtiéndose en pionero de este tipo de declaración –, a partir de la consideración de “que especialmente en su etapa prenatal, el niño es un ser de extrema fragilidad e indefensión, salvo la natural protección brindada por su madre. (…) [y] que el derecho a la vida no es una cuestión de ideología, ni de religión, sino una emanación de la naturaleza humana”. Menem recibe el apoyo de la Iglesia en estas dos acciones y en esta última obtiene un reconocimiento del Vaticano.

En la Provincia de Salta, la fecha del Día del Niño por nacer, es instituida en el año 2005 durante el mandato de Juan Carlos Romero, asumiendo el Poder Ejecutivo Provincial la obligación de “difundir el valor de la vida y sus derechos desde la concepción, coordinando actividades informativas y educativas referidas a los Derechos del Niño por Nacer”.

En el año 2003, en el ENM, en la ciudad de Rosario se conforma una Asamblea por el Derecho al Aborto. “Es en el XVIII ENM donde el tema del derecho al aborto adquiere una relevancia y una extensión importante. Es allí donde se realiza una asamblea por el derecho al aborto al finalizar los talleres de la primera jornada, que dará lugar a acciones nacionales y estrategias conjuntas sobre el pedido de su legalización”, sostiene Flores.


En esta Asamblea se convoca a un Encuentro Nacional por el derecho al Aborto a realizarse en mayo de 2004. De aquí nace el impulso para la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.


Consideraciones

La principal causa de muerte materna en Argentina son las complicaciones por abortos inseguros. Cada 8 minutos muere, en América Latina, una mujer por complicaciones derivadas de la práctica de un aborto inseguro. La dra. Graciela Abutt Carol reveló que, según estadísticas a nivel nacional, "son 200 las mujeres que por año mueren en la Argentina como resultado de abortos clandestinos". Y explicó que desde el punto de vista jurídico "la penalidad del aborto es evitar -justamente- el aborto". "No obstante, la norma rige totalmente, y lo que ocasiona es ese número terrible de pérdida de vidas humanas", agregó la abogada integrante del Foro de Mujeres de la provincia de Salta.

La dra. Abutt Carol destacó, además, la necesidad de desjudicializar los casos de las mujeres que quieren decidir sobre sus cuerpos, ya que "estigmatiza y provoca una invasión enorme en la intimidad de la mujer, afectando severamente su autoestima". Aclaró que las mujeres que quieren acceder a un aborto no punible deben presentar, previamente, la denuncia penal efectuada a tal caso y señaló la importancia de suprimir los asesoramientos judiciales ya que "sólo están previstos con fines dilatorios, obstructivos y disuasorios; están pensados en forma meramente punitiva".

Por su parte, la dra. María Laura Postiglione manifestó que "se dieron avances sobre los cuales hay que seguir trabajando. Creo que es importante para un discurso político analizar la tasa de mortalidad materna anual que tiene nuestro país. A nivel discursivo tenemos que hacer visible esto". Y compartió los avances que en materia de despenalización del aborto Uruguay viene llevando adelante, como la Consejería pre y pos parto, iniciativa que, acompañada a otras leyes ya sancionadas, colaboró en la reducción total de la tasa de mortalidad materna: Uruguay es el único país latinoamericano que despenalizó el aborto y que ha conquistado una tasa de mortandad materna del 0% anual.

Seguidamente, la lic. en Comunicaciones Sociales, Verónica Caliva, confirmó que "en cuestiones de derechos de las mujeres son notorios los avances", pero que "el problema continúa siendo la falta de ejecución de las políticas públicas" e hizo hincapié en la necesidad de retomar el trabajo y la labor territorial. "Me parece que hay que trabajar mucho sobre pobreza y sexualidad, buscando un 'click' en la cabeza de las ciudadanía; se debe terminar con la penalidad a las mujeres que quieren decidir sobre sus cuerpos. Creo que debemos apostar fuertemente a las jóvenes mujeres, pero también a los varones jóvenes", agregó la integrante de la fundación Entre Mujeres.

En su intervención, la dirigente barrial Romina Rade sostuvo que la problemática del aborto es una "realidad palpable día a día" y confió en en los efectos positivos que resultarían de la concientización y educación de los varones para una sexualidad responsable, modificando la tendencia de embarazos no deseados en los barrios. "En algunos barrios hay enfermeras que realizan los abortos por $50. Hay que educar para prevenir los embarazos no deseados y enfocarnos, para ello, fundamentalmente en los varones, porque son muchos los que no quieren cuidarse", reveló Rade.

Llegando ya a la conclusión de la jornada, Fernando Pequeño Ragone manifestó el objetivo que se sostiene en la iniciativa de debate sobre esta problemática: "debemos implantar en la agenda política estos temas, para tener una incidencia real y lograr modificaciones, en largo plazo, de carácter estructural. Debemos empezar a discutir sobre aborto desde un lugar que nos nuclee a todos, sin caer en dicotomías instantáneas y antagonismos fragmentarios. Si logramos transformar estos discursos en propuestas políticas que apelen a todos los movimientos y ponerlo en boca de todos los legisladores, daremos un gran paso".


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2013-08-21 Capacitación Derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo y la seguridad

jueves, 18 de julio de 2013

CICLO DE CAPACITACIÓN “Ciencias Sociales y Seguridad. Debates necesarios para la inclusión y la participación ciudadana”

En el marco del espacio de debate y capacitación del Programa de Desarrollo Territorial, compartimos con la Fundación "Sembrar Conocimientos", visiones sobre la 'violencia institucional y el mobbing'.


En el marco de un espacio de intercambio para el aprendizaje y la planificación, desde el Plan de desarrollo Territorial copmartimos con dirigentes de la Fundación Sembrar conocimientos. La idea medular en la conformación de este espacio es, en el transcurso del ciclo y con la intervención de distintos actores, problematizar aspectos y temas vinculados con la seguridad, aunando criterios y conocimientos de diferentes disciplinas, logrando una visión más integral de problemáticas  sociales y efectivizando el trabajo a realizar en consecuencia.

Por iniciativa del Programa Desarrollo Territorial se realizará este ciclo que constará de una serie de encuentros con el objeto de capacitar a sus integrantes en temáticas atinentes a la seguridad y reforzar el accionar del programa; coordinando acciones con otros actores sensibles al problema de la Seguridad. En forma progresiva, se llevará a cabo miércoles a miércoles el abordaje de tópicos específicos. En esta oportunidad contamos con la asistencia de miembros de la fundación “Sembrando Conocimientos”, quienes expusieron las nociones de la violencia laboral e institucional; teorizaron al moobing o acoso laboral;  los tipos de violencia y perfiles que puede mostrar un acosador. Seguidamente, Fernando Pequeño y Julieta Rivera, ambos del Programa Desarrollo Territorial, compartieron los trabajos expuestos la semana anterior en la X Reunión de Antropología del Mercosur, “XRAM”, realizada en la provincia de Córdoba.


Ramiro Moreno, Ivana Martínez, Mónica Copa, Liliana Bustos y Nora Aranda, conceptualizaron, primeramente, a la violencia como “una forma de abuso de poder que tiene por finalidad excluir o someter al otro y que puede manifestarse como agresión física, acoso sexual o violencia psicológica”. Explicaron, además, que esta manifestación de la violencia puede ejercerse por acción u omisión, presentarse en un sentido vertical (ascendente o descendente) como entre pares y afectar la salud y el bienestar de las personas. Explayaron la noción del “mobbing”, entendiéndose como el acoso laboral o acoso moral en el lugar del trabajo, conocido frecuentemente a través del término inglés mobbing ('acosar', 'hostigar', 'acorralar en grupo'), es tanto la acción de un hostigador u hostigadores conducente a producir miedo o terror en el trabajador afectado hacia su lugar de trabajo, como el efecto o la enfermedad que produce en el trabajador.


La o las victimas reciben una violencia psicológica injustificada a través de actos negativos y hostiles en el trabajo por parte de sus compañeros (entre iguales), de sus subalternos (en sentido vertical ascendente) o de sus superiores (en sentido vertical descendente, también llamado bossing, del inglés boss, jefe). Dicha violencia psicológica se produce de forma sistemática y recurrente durante un tiempo prolongado, a lo largo de semanas, meses e incluso años, y a la misma en ocasiones se añaden "accidentes fortuitos", y hasta agresiones físicas en los casos más graves.

Lo que se pretende en último término con este hostigamiento, intimidación o perturbación (o normalmente la conjugación de todas ellas) es el abandono del trabajo por parte de la víctima —o víctimas—, la cual es considerada por sus agresores como una molestia o amenaza para sus intereses personales (ambición de poder, de riquezas, posición social, mantenimiento del status quo, etc.).


El científico sueco Heinz Leymann investigó el fenómeno en la década de 1980, y fue quien utilizó por primera vez el término mobbing para referirse al problema. Otros autores destacados en el estudio del acoso moral y del mobbing son la francesa Marie-France Hirigoyen y el español Iñaki Piñuel y Zabala.
La incidencia poblacional del acoso laboral se calcula que se encuentra entre el 10 y el 15 % del total de los trabajadores en activo.


Seguidamente, distinguieron los tipos de violencias de los tipos de violencias laborales; siendo los tipos de violencias:
  • Violencia directa: Aquella que tiene por objetivo destruir, neutralizar (herir o matar). Está referido a agresiones físicas (y otras formas). Se puede generar por muchos factores (múltiples formas de discriminación, intolerancia, competencia, territorialidad, etc.).

  • Violencia estructural: Consiste en agredir a una agrupación colectiva desde la misma estructura política o económica. Así, se consideran casos de violencia estructural aquellos en los que el sistema causa hambre, miseria, enfermedad o incluso la muerte a la población. Serían ejemplos aquellos sistemas cuyos estados o países que no aportan las necesidades básicas a su población. Si nos remitimos a la definición de violencia como la aplicación de métodos fuera de lo natural a personas o cosas para vencer su resistencia, hablaremos de un abuso de autoridad en el que alguien cree tener poder sobre otro. Generalmente se da en las relaciones asimétricas, el hombre sobre la mujer o el padre sobre el hijo, para ejercer el control. Si bien la más visible es la violencia física, manifestada a través de golpes, que suelen dejar marcas en el cuerpo (hematomas y traumatismos)

  • Violencia cultural: Se refiere a los aspectos de la cultura que aportan una legitimidad a la utilización de los instrumentos de la violencia que hemos nombrado anteriormente. Así, por ejemplo, se puede aceptar la violencia en defensa de la fe o en defensa de la religión. Dos casos de violencia cultural pueden ser el de una religión que justifique la realización de guerras santas o de atentados terroristas, así como la legitimidad otorgada al Estado para ejercer la violencia.

  • Violencia emocional: Puede ser más hostil que la primera. Es plasmada a través de desvalorizaciones, amenazas y críticas que funcionan como mandato cultural en algunas familias o grupos sociales y políticos.

Y pudiendo clasificar a las formas de violencia laboral como:

  • Agresión física: Toda conducta que directa o indirectamente esté dirigida a ocasionar un daño físico sobre el o la trabajador o trabajadora.

  • Acoso sexual: Toda conducta o comentario reiterado con connotación sexual basado en el poder, no consentido por quién la recibe.

  • Acoso psicológico: Situación en la que una persona o grupo de personas ejercen un maltrato modal o verbal, alterno o continuado, recurrente y sostenido en el tiempo sobre un trabajador o trabajadora buscando desestabilizarlo, aislarlo, destruir su reputación, deteriorar su autoestima y disminuir su capacidad laboral para poder degradarlo y eliminarlo progresivamente del lugar que ocupa.

Posteriormente aclararon las consecuencias que el ejercicio de estas prácticas de acoso tiene sobre tres espectros:

  • En el trabajador o trabajadora: afecta su salud psico-física y puede producir consecuencias negativas en sus relaciones sociales en general y familiares en particular.

  • En la organización: produce malestar entre los trabajadores/as, disminución en la productividad, desaprovechamiento de capacidades, pérdidas económicas, desprestigio social.

  • En la sociedad: consolida la discriminación, favorece el descreimiento en las instituciones y en la justicia.


Para Fernando Pequeño el objetivo de todas estas teorizaciones debe ser “producir modificaciones a nivel de pautas culturales e ir más allá de las actuaciones individuales de actores que quedan enfrentados o conectados a nivel de las violencias que les produce el sistema en el que están insertos; buscar mecanismos que generen un contrapoder”. Destacó, además, en la reunión que “por una cuestión de pluralidad debemos perder el miedo a las definiciones. Aprender a hablar de violencia institucionales, físicas, simbólicas, o de mobbing, y saber que hay detrás de esos fenómenos y hacerlos circular”.
“Son fundamentales las alianzas para generar un grupo de acción militante, de intervención y discurso político”, señaló el jefe del Programa Desarrollo Territorial.

En la segunda instancia de la jornada Fernando Pequeño y Julieta Rivera compartieron con los miembros de la fundación los trabajos presentados por ellos en la X edición de “RAM”, encuentro científico bianual, en su origen impulsado por la Associação Brasileira de Antropologia (ABA), se realiza desde 1995. Organizada por antropólogos y científicos sociales de universidades e instituciones científicas del MERCOSUR (Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Venezuela, Bolivia y Chile), la RAM promueve la participación de investigadores de los países miembros, así como de universidades o instituciones de los países asociados e integrantes de la comunidad científica internacional.

En tal sentido, dos trabajos de Fernando Pequeño fueron expuestos en la jornada de capacitación “Policiamientos y seguridades: etnografías y configuraciones sociales de intervenciones policiales y de las fuerzas de seguridad”, el primero, y “Los efectos  del honor y el poder en los cuerpos policiales. Reflexiones desde la Antropología de las Masculinidades”, el segundo. Pequeño expuso  las experiencias recogidas durante el año 2011 en talleres de capacitación dictados de manera conjunta   a estudiantes de las escuelas de policías y de establecimientos públicos  de enseñanza media de la provincia de Salta, organizados en torno a la violencia de género y la diversidad sexual dentro de las instituciones policiales, donde las sorpresas, malestares, silencios o adhesiones  que estos temas generaron en los participantes de esos talleres reflejaban  tanto los cambios y permanencias de estructuras socio-culturales sobre las cuales todavía queda mucho por trabajar para alcanzar una sociedad   democrática y pluralista.


Pequeño tomó dos conceptos: la militarización y la sustentabilidad del cuerpo policial, y desarrolló cómo en este último hay una violencia que se reproduce en la sociedad.

En la institución policial existe cierto mecanismo que sustituye al cuerpo policial, dándole una forma  militar, y tiene que ver con un mecanismo sutil de moldeamiento de los cuerpos, relacionado con la forma de los dispositivos de la militarización produce cuerpos estandarizados y reprimidos, generando violencia en los varones.

El sentido de honor de los varones va totalmente ligado a la forma en que concebimos que un varón debe ser, y aparece codificado culturalmente en la protección. “Para  ser varón hay que ser protector y proveedor”, explicó pequeño. “La respuesta a esos mecanismos va dibujando la estructura psíquica de un varón y culturalmente se engarza en la historia con  lo que la generación del 80 constituyó como la dicotomía barbarie-civilización”, aseguró además. El varón es civilizado cuando es racional y es bárbaro cuando ejerce la violencia para cumplir esos imperativos: ser proveedor y protector.

En la policía se replica con un dispositivo militarizante. La violencia entonces se enquista. Las estructuras formales se mantienen.

Finalmente, Julieta Rivera presentó su trabajo de investigación  “¿Seguridad pública o seguridad ciudadana? Tensiones de un tiempo de transición en la escuela de policía de la provincia de Salta, 2012” , en el cual  contiene su experiencia como docente  en un instituto de formación de la  policía  de Salta durante la segunda mitad del 2012 (una experiencia modelada por la mirada antropológica y la perspectiva de género), a partir de la selección de tres aspectos significativos: cuando el docente es un civil, el programa propuesto para  una materia de ciencias sociales y las producciones de chicos y chicas con los que se trabajó  durante ese tiempo, aspectos-categorías analíticas de la transformación social y política en materia de seguridad pública, así como también de las resistencias que la institución/organización/cultura policial interpone frente a los cambios que identifica como amenazas a determinado orden establecido.

Para la Lic. Rivera es vital virar del modelo de “Seguridad Pública” –imperante actualmente en la provincia de Salta–  hacia un modelo de “Seguridad Ciudadana”, impulsado desde el gobierno nacional. “La cuestión de seguridad deja de ser, así, una función estatal y abre el juego a que las instituciones ciudadanas participen en saber qué es lo que la comunidad  necesita”, reflexión la antropóloga respecto al modelo de seguridad implementado desde el Estado Nacional. “La seguridad pasa a ser una búsqueda del estado de bienestar, sin descuidar  los derechos humanos”, agregó. “Ya no es solo la represión y la salvaguarda de la propiedad  privada, sino a priorizar tareas sociales y de prevención. Desde luego, requiere un compromiso mayor por parte del Estado”, finalizó la antropóloga.


Se intenta con la apertura del espacio en este ciclo producir una visión del problema de las violencias como un problema social, y que por tanto es político. Por ende, el abordaje de sus soluciones debe darse desde la política, un ámbito importante de cambio democrático, colectivo y estructural.

sábado, 23 de febrero de 2013

Escucharlos es una manera de incluirlos

En Vª Asunción con la presencia de los integrantes de la red interinstitucional concluyó el proyecto "Deporte, Salud y Recreación"




Finalizó el proyecto coordinado y accionado por la red interinstitucional de Villa Asunción “Deporte, Salud y Recreación para jóvenes” ,cumpliendo con las expectativas y reafirmando la necesidad de profundización de un trabajo institucional cada vez más articulado y sólido orientado a un fragmento tan importante y a la vez -muchas veces- desestimado de la sociedad civil: la niñez.


Durante todo enero y parte de febrero y por medio de actividades lúdicas, recreativas, deportivas, artísticas y didácticas se promovió la integración grupal de los jóvenes y fomentó la capacidad reflexiva e incentivó la importancia del trabajo en equipo, el compañerismo, la socialización, el respeto y la tolerancia mutua y hacia los demás.

Las colonias de verano son un espacio de convocatoria y reunión de jóvenes que al estar exentos  temporalmente de horas escolares vuelcan, generalmente, su tiempo de ocio al expuesto ámbito de la calle. Por tal motivo el proyecto se estructuró como un instrumento no solo de integración, sino también de seguimiento de los jóvenes. Es decir, no solo se configuró un espacio de esparcimiento lúdico, sino que -y en destacada colaboración de los compañeros del CIC de Vª Asunción- fue posible la derivación y atención de aquellos chicos con problemas o necesidades de salud física y emocional, propiciando el cuidado médico, odontológico, nutricional y psicológico de los adolescentes que así lo requerían; y se motivó el aprendizaje de prácticas deportivas que por finalidad fundamental tuvieron despertar, por parte de los jóvenes, el interés por su cuerpo y su salud, desarrollando hábitos saludables. Los jóvenes que practican deporte son menos propensos al consumo de drogas o a la ingesta de alcohol y el uso del cigarrillo. “Deporte, Salud y Recreación” no se trató de un mero slogan llamativo. Tuvo su lado práctico y concreto efectivizado y materializado en la excelente labor médico asistencial de los trabajadores comunitarios del CIC.

Recordemos brevemente algunas de las actividades realizadas en el transcurso de la colonia. Actividades deportivas (fútbol, pileta, etc.) que contribuyeron no solo al desarrollo físico motriz, sino también a elevar el autoestima de los niños, incentivar la socialización y el respeto mutuo, elementos básicos para el autocontrol y la potenciación de la tolerancia, disminuyendo, así, los brotes de violencia (agresiones, bulling, xenofobia, etc.). Encuentros mediados por cortos audiovisuales disparadores de debate y reflexión reforzaron  la profundización de estos valores. Propiciaron, a propuesta de los mismos jóvenes, la expresión de ideas por medios artísticos como el teatro en los cuales el cuerpo se desenvolvió como herramienta de exteriorización de los entendimientos y saberes generados, pero además de manifestación de las necesidades de escucha de sus prioridades.

En otra actividad, los chicos realizaron visita guiada al Mercado Artesanal de la ciudad de Salta brindándoles un encuentro cercano con nuestra historia y los trabajadores que materializan y mantienen viva esa historia con sus artesanías. Con la colaboración del payaso Coco Loco, los jóvenes cerraron aquella jornada con diversión y sonrisas.

Muchos fueron los rostros y personalidades que conocimos, otras tantas las vivencias compartidas, y ciertamente quedó demostrado, a las claras, lo primordial que resulta presentar a los jóvenes (niños o adolescentes) como actores sociales de pleno derecho, en vez de un sujeto pasivo dentro de la sociedad. Esto implica que los niños sean considerados como individuos competentes, miembros fuertes y partícipes de la sociedad  y como personas capaces, expertos en sus propias vidas y poseedores de conocimientos e intereses.

Escuchar la voz del niño/adolescente amplía la visión que podemos tener sobre la realidad social que transitan y amplía los márgenes de actuación de los agentes públicos o privados, civiles y políticos que deben  intervenir activamente para el mejoramiento de sus niveles de vida; teniendo en cuenta que siempre ha sido una voz -la del niño- silenciada frente a la visión y perspectiva hegemónica de los agentes  adultos, tanto familiares como escolares, la juventud tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir la realidad. Escucharlos es una manera de incluirlos.


Testimonios de participantes y colaboradores de esta iniciativa: